martes, 30 de enero de 2007

Frase para pegar en la heladera

"La homosexualidad, despúes de todo, se basa en la solidaridad: es cuestión de dar y recibir"



domingo, 28 de enero de 2007

Crucigrama


“Y en el subte había un hombre concentrado tratando de resolver un crucigrama”

Siempre me extraño la gente que se haya detrás de los crucigramas. ¿Que clase de gente es la que esta detrás¿ Realmente me es imposible hacerme una idea sobre el aspecto que deben tener, como también podría asegurar que estos hombres no se codearían con la gente normal, están en otro nivel, libre de contaminación, un mundo de palabras. ¿Dónde habían estudiado estos hombres (cuando digo “hombres” me refiero al concepto de “hombres” como seres humanos no atribuyéndole el genero masculino) con la capacidad craneana capaz de saber millones de palabras y los huequitos en los cuales pueden encajar? Realmente es una incertidumbre que debería quitarle el sueño a más de uno si no fuera porque las pastillas son moneda corriente en nuestra sociedad. ¿Se trata de hombres entrenados o son genios de nacimiento a los que Dios (o quien sea, no discutiremos eso hoy) les ha dado este extraño y fecundo don? ¿Estos hombre vivirán como todos una vida social o solo vivirán para sus palabras? ¿Cual será la verdadera satisfacción que encuentran estos hombres con esta vida? Particularmente creo que cada semana plantean desafíos esperando que otros los logren resolver. Debe imaginarse los resultados: pensaran en la persona que equivocadamente creía que la A6: era “retroactividad” y harán fuerzas para tratar de que lo piense nuevamente, se sentirán insultados por la gente que pasa su trabajo de largo sin prestarle atención o aquellos que lo abandonan a los pocos minutos de tratar de empezarlo. Solo viven para los que responden su mensaje, solo viven porque saben que hay gente que no importa en que lugar esta trata de resolver el problemas que plantean. De seguro a ellos les ofrecen recompensas por su empeño aunque saben que además de ser personas instruidas deben tener la capacidad de ver mas allá de las palabras, ver entre las palabras. De seguro les enviaran mensajes con claves y descubrimientos que por su gran erudición solo ellos conocen. ¿Quien sabe los mensajes que han venido dejando durante todos estos años? Quizás por generaciones enteras, con la esperanza de que estos mensajes sean leídos mientras el pobre humano idiota da vuelta la pagina para leer los chistes

25-4-06

jueves, 25 de enero de 2007

Para mi descendencia



Perdón por ser tan boludo. Quiero pedirles que no sean tan pelotudos como yo y, en caso de serlo, que al menos no se olviden del aula en la que cursan Sociedad y Estado descubriendo esto recién cuando faltan diez minutos para que finalice su largo trayecto en 160. Imagínense que son boludos como yo y se dan cuenta de que se han olvidado ese preciado numerito que regirá sus próximos cuatro meses de aburrimiento histórico, e ingenuamente no se terminan de sentir suficientemente culpables porque confían en que verán las listas en el Pabellón II, segundo piso. No será hasta llegar ahí y admirar que la mitad de la lista ha sido arrancada -obviamente entre ellas la de la G de González- que se sentirán mucho mas nerviosos pero por sobre todo mucho más boludos e intentarán ir al Pabellón III, esperando que Dios los guíe hacia la Sociedad y el Estado y por fin encuentren su rumbo y una sillita al fondo. Pero en la Planta Baja verán un cartelito que humildemente dice “Informes”. Quizás aquella vieja resentida con la vida que la confinó a ese recoveco donde pasará su vida sentada informando nada… Quizás ella tiene un registro en su PC -pensarán- que los lleve a encontrar 40 minutos más tarde ese -a esa altura- bendito lugar. Luego de haberle planteado el inconveniente de la dichosa mano que me quitó de la pared junto con cientos de parientes, la señora les dirá con toda la amabilidad del mundo: “En el Pabellón II”. A la segunda vez que se lo repiten esta persona por fin entiende y con un ademán de cabeza dice “Qué bien” y recomienda fijarse abajo en la Secretaria.

Quizás la indescriptible boludez que sienten por fin podrá aplacarse un poco, y todo esto no será mas que una anécdota para contarle a una coja, quizás nunca tengan que escribirle esta carta a su posible descendencia... No tendrá que suceder si cuando ustedes tengan mi edad la Secretaría está vacía, porque les cuenta González que en el 2002 estaba “hasta las bolas” y la cola recorría todo el Pabellón. O en caso de que por fin termine esa cola y, si es que ahí saben su aula (cosa dudosa comprendiendo que todo depende de una lista que cualquiera puede arrancar y de hecho ha arrancado), deberían averiguar mejor el aula del viernes, ya que tienen Dibujo y se les esta haciendo tarde. Hay quienes comentan que en realidad esa larga cola nunca termina, que es un castigo infernal que deben sufrir los condenados por graves actos en su vida terrenal. Así que, además de acordarse de traer el numerito del aula, pórtense bien para no caer en el castigo de “La cola de Secretaría” donde, sin saberlo, ustedes esperarán con mezcla de aburrimiento, nervios y fastidio a que algún alma al fin los atienda.

Por favor descendencia (o a quien corresponda leer esto) no cometan el mismo error que yo, porque ese numerito que marca mi vida el día de hoy puede llevarlos a la perdición eterna y a sentirse como unos boludos el resto de sus vidas; a pesar de que, al menos, se entretuvieron un rato escribiendo esto en el eterno regreso cientosesentaitístico a casa.

Fernando “GalleGonzález
20 de agosto de 2002

(Trascripto del cuaderno del autor
por considerarlo éste
indescifrable para alguien normal)