Uno, a menudo, deja de ver pequeños cambios por creerlos imposibles, pero lo mismo suceden. Hace cosa de unos pocos días advertí un pequeño error en este blog.

¡¿Cómo fue que de golpe llegó tan alto mi recuadro verde?! Pensé que era un error, uno de esos tantos que tiene la Internet. Probé con el Internet Explorer (no sin dolor, pero sabiendo que por más que quiera tanto al Mozilla algunas cosas escapan de su perfección) pero seguía sin bajar. Como si se hubiera tomado una botella de helio este hijo de puta, esta suerte de Barón rampante simplificado se negaba a dejar ver todo el texto, empeñado en tapar la pantalla. Fui persistente pero nada parecía funcionar, finalmente, rendido, asumí que algunas cosas es mejor dejarlas ser, si no quiere bajar que no baje… ¡Pero no iba a estar ese capricho acá! Opté por lo drástico, cambiar el diseño (aprovechando las palabras de una persona muy allegada a este espacio, quién al preguntarle sobre si veía también el cuadro volador, me respondió: “Al blog le falta diseño” lo insulté desde luego, pero tomé su sugerencia, abrí el muestrario de plantillas y es así como ahora tenemos este nuevo formato, para que sigan sin ver, o viendo pero sin leer hasta que algún cuadro quiera independizarse o renegar de su creador.
