De la nada, un niño explota en un canto que le brota del alma:
-¡Hoy es viernes, termina la semana!-
-No hijo, hoy es lunes, empieza la semana- Le dice su padre deseoso de que su hijo tuviera razón. El chico lo mira y parece no prestarle atención.
Momento en el que uno como yo, y los miles que escuchan esas cosas en silencio, se deberían preguntar: ¿Estamos ante el caso de un niño optimista o se trata de un idiota crónico en potencia?
