jueves, 8 de febrero de 2007

La Fórmula más importante


Hoy por la mañana el célebre matemático Ignaro Derismatis luego de varias idas y vueltas visitó por fin nuestro país. Cientos de admiradores se acercaron hasta el aeropuerto para recibirlo y entonar cánticos en su honor, no es para menos, pues arribo trayendo la promesa de que iba a explicar, de forma clara, lo que tanto viene afligiendo a la humanidad durante siglos enteros: ¿¡Como piensan las mujeres!? La gira “del descubrimiento” ya lleva más de 15 años y por fin llega a nuestro país. Ignaro luego de la bienvenida subió a su limusina de cristal escoltado por una veintena de policías, una setentena de periodistas y un millar de seguidores. La conferencia planificada para hacerse en el aula magna de la facultad de medicina debió cancelarse por el exceso de interesados y se trasladó a las afueras del predio donde luego de algunos problemas técnicos (de sonido principalmente) pasadas las 15 horas se dió comienzo a la charla. Ayudado por tan solo un marcador y un pizarrón de 15 metros de altura y 30 de largo “el ultimo prócer” (como fue apodado por un ciclista que estaba de paso) supo mantener a la audiencia entretenida durante las 10 horas que duró su demostración. Gracias a un arnés que le permitía llega a las partes más altas de su gran anotador plasmó, como solo el puede hacerlo, la ansiada explicación. Una vez que Ignaro detuvo, por fin, su escritura, se encontró ante una multitud en estado de shock. A los pocos segundos comenzaron los murmullos que no parecieron incomodar al matemático, el mismo sin perder la calma volvió al pizarrón y le explicó a la audiencia que la “m” con la “m” se simplifican, lo mismo pasaba con los logaritmos, las x, los 2… Todo parecía simplificarse como claramente él lo mostraba. Al cabo de dos horas de tachaduras simétricas el público con la boca abierta quedó magistralmente en silencio, unos minutos más tarde digiriendo un poco tan clara evidencia emitió un “¡Ahhhhhhh!” y comenzó una apabullante ovación propiciado por un público de pie que durante 25 horas, 13 minutos, 59 segundos no se cansó de aplaudirlo. Luego de la simplificación el público leyó lo siguiente:

H: a+b=c

M: a+c=b

Y lo entendieron todo, no nos sorprendería que usted luego de esto y exclamando un “¡Ahhhh!” comience a aplaudir hasta que sienta que un día es suficiente agradecimiento y por fin se detenga para seguir con su vida sintiéndose con un peso menos


5-5-06

Las Heras

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