sábado, 2 de junio de 2007

Recuerdo: Para Elisa


Con motivo de un trabajo para la facultad, que consistia en contar un recuerdo en tercera persona, hice el siguiente relato de mi querida vecina del 4 "B"


Una vez más, iba a llegar tarde a la facultad. Apurado, Fernando abrió la puerta del ascensor esperando que nadie se interpusiera en su camino. Obviamente, no fue así: bloqueando la puerta de calle se encontraba Doña Elisa, la vecina del cuarto. Una viuda que ronda los ochenta, con aspecto de mamá Cora, pero con unos rasgos xenófobos dignos de la mano derecha del Führer, que la vuelven mucho menos simpática.

Por más que lo intentara, él sabía que no podría escapar. Al verlo, Elisa le dijo que hacía mucho tiempo que no lo veía. “¿Estuviste en España?” le preguntó, como si España quedara de camino y uno pudiera hacerse una escapada los fines de semana. Siguió dando muestras de preocupación por su ausencia, que obviamente no era tal sino que simplemente se debía a que huía de ella, cruzando de vereda cada vez que la veía venir. La “charla” continuó por unos minutos mientras la puerta -que permanecía a medio abrir- repartía el aire de la calle, nunca más preciado. Finalmente lo dijo, sin preludios ni sedantes, simplemente lo dijo: “Ya empezó el Apocalipsis”. La cara de él no se inmutó, a pesar de la cantidad de sentimientos que le produjeron aquellas palabras: la emoción por tener prácticamente una primicia mundial, el recordar que el tiempo es fugaz y estaba llegando tarde. Escupiéndole un poco de cinismo y sin cambiar su cara sólo le respondió: “Habrá que ver” y se escabulló sin esperar respuesta.

Al trote llegó al subte, que estaba fuera de servicio por problemas técnicos. Fue entonces hacia la parada del 168, pero antes de llegar pudo apreciar lo rojizo que estaba el cielo. También vio el caos que se había generado en el tránsito y cómo los gritos y los bocinazos aumentaban a medida que pasaban los minutos. Vio, por ultimo, los colectivos abarrotados de personas desesperadas porque alguien las lleve. Después de todo, quizás su vecina no estaba tan equivocada.

7-10-06

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca olvidare el día que la conocí, recuerdo que el galle tardaba y tardaba en bajar a abrir, en eso veo que sale la simpatiquísima de Doña Elisa, y me pregunta donde iba, en eso veo que el galle salía del ascensor agitando los brazos, con lo cual le dije a Doña Elisa ahí esta Fernando, con lo cual el galle lanzo unas putedas al piso y Doña Elisa se puso contenta y a charlar de la vida.
Un grato recuerdo que jamás olvidare.
¿Que será de la vida de Doña Elisa?

Anónimo dijo...

No me gustaria ser tu vecina... sin rencores a todo lo que tengo que escuchar de vos para con mis fotos, toda vez que no me dejas pasar una, diré que me gustò...

Galle dijo...

Debo contarte querido Congo (y a todos los que conocian a Elisa) que queria poner una foto de ella para ilustrar el texto pero no he podido debido a que hace alrededor de dos meses que vinieron los de Same y se la llevaron... parece que la internaron en un psiquiatrico o algo asi (estaba loca acaso? No empezó el Apocalipsis entonces?). Hace poco pasó por casa rompiendo las bolas como era costumbre acompañada por una enfermera buscandola a mi vieja. Desgraciadamente solo la "dejaron salir un ratito" y al darle el numero de telefono de casa se fue... espero que vuelva y poder sacarle una foto de recuerdo... para Elisa