En un tren frío con destino lejano se pudo escuchar a una niña jugando a que vendía zapatos. Con evidente poco stock sostenía la única alpargata, víctima del juego, mientras explicaba: "Uno es uno y dos… ¡Es uno!"
Y el resto de los pasajeros como si nada, como si no se acababa de romper el mundo
18-6-07

No hay comentarios.:
Publicar un comentario